El
diseño de información (DI) tiene una gran variedad de raíces disciplinares,
entre las que se incluye el diseño de interfaces, la comunicación visual, la
presentación de la información, la tipografía y la psicología educativa. Cada
disciplina necesita del DI desde perspectivas diferentes. Así, los diseñadores
gráficos se han dado cuenta de que los principios de diseño tradicionales no se
adecuan al mundo digital, mientras que los psicólogos aportan conocimiento
sobre el factor humano en procesos interactivos.
El DI puede definirse
como el arte y la ciencia de
preparar la información, de modo que pueda usarse por los humanos con eficacia
y eficiencia. Horn (1999)
define los objetivos del DI, de
un modo holístico, como la conexión
entre la información, el pensamiento humano y el uso. A su vez,
identifica tres requisitos de un
buen DI. Éstos son:
- Documentos
comprensibles.
- Sistemas
interactivos.
- Espacios
de información navegables.
Heurísticas de Nielsen
En la interacción humano-computadora, se siguen varios pasos para crear sistemas que sean amigables para el usuario. En el paso de evaluación, se realizan dos tipos de pruebas: de usabilidad
y de expertos. En esta última se utilizan las heurísticas creadas
por Jakob Nielsen para evaluar el diseño de la interfaz de usuario.
- Visibilidad del estado del sistema. El sistema debe informar a los usuarios del estado del sistema, dando una retroalimentación apropiada en un tiempo razonable.
- Utilizar el lenguaje de los
usuarios. El sistema debe utilizar el lenguaje de
los usuarios, con palabras o frases que le sean conocidas, en lugar de los
términos que se utilizan en el sistema, para que al usuario no se le
dificulte utilizar el sistema.
- Control y libertad para el usuario. En
casos en los que los usuarios elijan una opción del sistema por error,
éste debe contar con las opciones de deshacer y rehacer para proveer al
usuario de una salida fácil sin tener que utilizar diálogo extendido.
- Consistencia y estándares. El
usuario debe seguir las normas y convenciones de la plataforma sobre la
que está implementando el sistema, para que no se tenga que preguntar el
significado de las palabras, situaciones o acciones del sistema.
- Prevención de errores. Es
más importante prevenir la aparición de errores que generar buenos
mensajes de error. Hay que eliminar acciones predispuestas al error o, en
todo caso, localizarlas y preguntar al usuario si está seguro de
realizarlas.
- Minimizar la carga de la memoria
del usuario. El sistema debe minimizar la información
que el usuario debe recordar mostrándola a través de objetos, acciones u
opciones. El usuario no tiene por qué recordar la información que recibió
anteriormente. Las instrucciones para el uso del sistema deberían ser
visibles o estar al alcance del usuario cuando se requieran.
- Flexibilidad y eficiencia de uso. Los
aceleradores permiten aumentar la velocidad de interacción para el usuario
experto tal que el sistema pueda atraer a usuarios principiantes y
experimentados. Es importante que el sistema permita personalizar acciones
frecuentes para así acelerar el uso de éste.
- Diálogos estéticos y diseño minimalista. La
interfaz no debe contener información que no sea relevante o se utilice
raramente, pues cada unidad adicional de información en un diálogo compite
con las unidades relevantes de la información y disminuye su visibilidad
relativa.
- Ayudar a los usuarios a reconocer,
diagnosticar y recuperarse de los errores. Los
mensajes de error deben expresarse en un lenguaje claro, indicar
exactamente el problema y ser constructivos.
- Ayuda y documentación. A
pesar de que es mejor un sistema que no necesite documentación, puede ser
necesario disponer de ésta. Si así es, la documentación tiene que ser
fácil de encontrar, estar centrada en las tareas del usuario, tener
información de las etapas a realizar y no ser muy extensa.
El DI es un nuevo foco de atención dentro del campo de la
información, el diseño y la usabilidad. Aunque hay un cierto acuerdo acerca de
lo que deben integrar los dominios sociales e informativos, no hay consenso en
los métodos.
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